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La posguerra

Después de la suspensión de las ligas a causa de la guerra, el Udinese fue incorporado en una de las tres vueltas (la veneto-emiliana) del torneo de serie B - C en el que participaron 36 equipos. Entre los blanqui-negros debutó Sergio Manente, más tarde estrella del Juventus con el cual disputó 231 partidos. Los blanqui-negros se quedaron en la Segunda División hasta el torneo 1947-48, cuando el torneo fue reestructurado en un único campeonato. Entonces el Udinese, para evitar el descenso de categoría, hubiera tenido que clasificarse entre las primeras seis y no, como ocurrió, al décimo lugar con 35 puntos.

La legada de Giuseppe Bertoli y la primera división

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Giuseppe Bertoli alla cui guida l'Udinese passò dalla serie C alla serie A
Al comienzo de aquella temporada hubo también un cambio en el club: Guido Cappelletto se dimitió de su cargo de presidente y le sucedió el industrial Giuseppe Bertoli, copropietario de los homónimos Talleres de Paderno, en el norte de Udine. Bertoli se hizo cargo también de todas las deudas de la sociedad, casi nueve millones de liras. 
Bertoli fue el personaje del viraje para el fútbol blanqui-negro.
Él tenía las ideas claras. En su primera gestión el equipo, entrenado por el austriaco Schramseis a quien sucedió Elio Loschi, se colocó décimo, como ya dicho, clasificándose en la serie C. Bertoli se puso mano a la obra, llamó en Udinese el ex portero Aldo Olivieri, campeón del mundo en 1938 en París, y construyó un equipo equilibrado evitando gastos excesivos.Los resultados no tardaron en llegar. El Udinese regresó con rapidez en B, pero con buenas bases para intentar el gran salto en serie A. Bertoli compró desde el Mestrina el trío de ataque Perissinotto-Darin-Dalle Vacche. Desde el Torino llegó el irlandés Sloan. Otros fichajes fueron el arquero Brandolin (Lazio), Bergamasco (Pro Gorizia), Farina (Chieti), Zorzi y Vicich (Sampdoria). Para Zorzi se trató de un feliz regreso en el equipo de su tierra, que lo lanzó en el fútbol que cuenta. Ellos se confirmaron atletas de confianza, primero entre todos Severino Feruglio, un pez gordo de la historia blanqui-negra y uno de los grandes artífices de la promoción desde la serie C hasta la serie A. El Udinese se clasificó segunda con 60 puntos, detrás del Napoli (61) y consiguió entrar en el Olimpo del fútbol. El esquema del equipo fue confirmado, pero mientras tanto Aldo Olivieri pasó al Inter; le sucedió Guido Testolina, entrenador célebre para organizar el equipo en función defensiva. El equipo fue retocado, pero no revolucionado. Se fue Sloan y llegó otro extranjero, Soerensen y llegaron también Acconcia (Fiorentina), Marchi (Bologna), Rinaldi y Toppan (Milan), Forlani (Reggiana) y Paulinich (Cremonese).
 
El camino del Udinese fue intrépido y al final los blanqui-negros se clasificaron nonos entre 20 competidores. El año siguiente las dificultades para el equipo blanqui-negro aumentaron, también porque los descensos pasaron de dos a tres. De todas maneras la sociedad trabajó bien en el mercado definiendo compras importantes, sobre todos Giancarlo Bacci, ecléctica ala central avanzada fichado desde el Roma. Otra buena opción fue la compra de Amos Mariani desde el Atalanta, ala derecha muy veloz, que se mereció también un lugar en la nacional olímpica. Otros futbolistas nuevos fueron Ercole Castaldo (Salernitana), Silvano Moro (Pro Gorizia), Ploegher (Juventus) y Toso (Internazionale). Al final fue undécimo lugar en clasificación. Muy respetable, pero con el tiempo el equipo se encontró sin carburante y después el 2 - 7 en casa contra el Juventus, Bertoli exoneró Testolina y entregó el equipo al capitán Severino Feruglio, el cual salvò el honor del equipo.

Desde Bertoli hasta Bruseschi

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Il trio difensivo dell'Udinese nel campionato 1952-53: Zorzi, Toso, Tubaro
A conclusión del torneo 1951-52, Giuseppe Bertoli decidió dejar lugar y total responsabilidad al yerno, Dino Bruseschi, jefe de una próspera industria de madera de Palmanova. Bertoli asumió el cargo de Presidente honorario. La confianza fue bien depositada. Bruseschi demostró habilidad sobre todo en las operaciones de mercado. Él hizo volver Aldo Olivieri a la dirección del equipo, vendió al Milan el defensor central Travagini a cambio de mucho dinero y de Menegotti. Llegó también el genial y polémico Toni Bacchetti desde el Napoli, el arquero Pin desde el Mestrina y Vascellari desde el Treviso. Hasta abril 1953 el equipo disputó un buen campeonato. Luego entró en crisis, perdió dos partidos seguidos condicionándose a la zona-descenso y al último turno en Busto Arsizio ganó 3 - 2, pero más tarde se supo que aquel suceso fue debido a un acuerdo. 

Estando fuera de peligro, Dino Bruseschi llamó a dirigir el equipo Peppino Bigogno. Desde el Inter llegaron el arquero Puccioni y el centrocampista Invernizzi, desde el Fiorentina Bertrandi, desde Brescia Zamboni, desde el Venezia Romano, desde el Pro Gorizia Orzan, desde el Vigevano Stucchi. El presidente ficha también al delantero sueco Arne Selmosson, el célebre Rayo de Luna, pero un decreto del Presidente del Consejo de Ministros impidió, momentáneamente, al futbolista de jugar en Italia.
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El campeonato fue decepcionante. Al final fueron necesarios los desempates en Milano contra el Spal, ganado 2 - 0 y en Firenze contra el Palermo (1-1) para evitar a los blanqui-negros el descenso. La única nota positiva fue Giuseppe Virgili, llamado "Pecos Bill", de Udine. Crecido en el Ricreatorio Festivo Udinese, Virgili marcó nueve goles poniéndose en evidencia como uno de los jóvenes más interesantes del campeonato italiano. Virgili había debutado el año anterior, el 12 octubre en Como (0 - 0) jugando en aquel torneo otro partido, el domingo siguiente en Torino contra el Juventus (4 - 0 para el patrón de casa).

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1955: fue casi título de liga

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Campionato 1954-55: Selmosson e Bettini superano il portiere della Roma, Moro
"Pecos Bill Virgili" pasó al Fiorentina consagrándose delantero centro de absoluto valor y contribuyendo, un año después a la conquista del primer título de liga del Fiornetina. Pero, el presidente Bruseschi con excepcional intuición, halló en Lorenzo Bettini, sobreviviente del decepcionante campeonato con el Roma, el digno heredero de Virgili. 

El Udinese tuvo también la autorización para fichar Selmosson. Llegaron Magli (desde el Fiorentina), genial y elegante centrocampista, Dell'Innocenti (desde el Spal), La Forgia, un ala muy veloz (desde el Bologna), Morelli (desde el Legnano). El principio fue en sordina, 0 - 2 contra Inter en el primer partido en Udine, 1 - 3 en Napoli, 0 - 5 en Catania. Fue necesario buscar un bastión en la defensa. Llegó en noviembre el defensor central Umberto Pinardi desde el Juventus.

Fue el cambio. El equipo fue más equilibrado, la defensa resistía, el ataque tomó confianza y, después de la derrota en Genova contra el Sampdoria del 12 de diciembre 1954 (2 - 0 para el Sampdoria), el Udinese jamás perdió un partido. Turno tras turno se acercó al Milan de Nordhal, Schiaffino y Liedholm, que empezaba a perder brillo. El campeonato se abrió otra vez inflamándose. El 1 de mayo hubo el clásico al estadio "Moretti". El Udinese tenía 35 puntos, el Milan 39. Casi toda la Italia del fútbol hinchó Udinese, que logró cumplir una autentica impresa.
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Magli sostituisce il portiere Romano
Derrotó al diablo rojinegro frente a 25 mil personas enloquecidas de alegría, a pesar de que jugó casi mitad partido sin el arquero Gianni Romano, golpeado de Nordhal y reemplazado por Augusto Magli (en aquel tiempo no eran admitidos cambios). Otros equipos en el lugar de aquél de Bigogno, se hubieran disgregado rendiendose, pero no el Udinese, que destacó por su condición atlética excepcional. Ello permitió resistir hasta el final del partido y ganar 3 - 2. Entonces, el campeonato se abrió otra vez, pero en los últimos cinco partidos no ocurrió la deseada victoria. El Udinese, fuera de casa, no obtuvo el empate contra Pro Patria, Novara, Torino y Milan, el cual, mientras tanto, ganó ventaja concluyendo con 48 puntos, con respecto de los 44 del Udinese.

La retrocesión por defecto

Unos raros resultados en el final de campeonato 1954-55 hicieron surgir una vivaz campaña sensacionalista sobre supuestos partidos vendidos. Los agentes de Federcalcio descubrieron irregularidades en el desarrollo del partido Pro Patria - Udinese de dos años antes ganado por los blanqui-negros (como ya dicho). La sociedad friulana pagó las consecuencias, más bien, fue la víctima de la campaña sensacionalista y la tarde de 1 agosto 1955 el Consejo de la "Lega Nazionale" de la Figc condenó el club de Udine al descenso en serie B. 

El pueblo friulano protestó, Piazza Libertà fue colmada temiéndose incidentes. Afortunadamente no sucedió nada. Tampoco hubieron incidentes después la sentencia de la Comisión de Apelación, desfavorable a los blanqui-negros. Aquel día, además de la noticia del órgano de apelación deportivo, llegó la trágica noticia de la muerte del vicepresidente del Udinese Arrigo De Pauli, víctima de un accidente estradal junto al secretario Mario Criscuolo mientras iban a Torino, donde el Udinese tenía que jugar un partido amistoso.
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Per Bredesen nel campionato 1955-56
En el campeonato de serie B, aunque sin Bettini y Selmosson (vendidos al Lazio), La Forgia y Dell'Innocenti (cedidos al Bologna), Szoke (nueva compra del Triestina), Zorzi (retirado), Udinese triunfó a la grande y regresó en A con el noruego Bredesen y el delantero central Secchi, nuevas compras decisivas. El Udinese, en casa, ganó todos los diecisiete partidos.

El equipo blanqui-negro, desde 1956-57 hasta 1961-62, se quedó en A con espléndidos resultados en 1956-57 (cuarto) y 1957-58 (octavo, igual que Inter y Milan). El sueco Lindskog se reveló el sostén del equipo por esas dos temporadas. Luego el equipo empezó a perder siempre más posiciones. En 1960-61 la salvación fue obtenida con los desempates de Bologna contra Bari (1-1) y Lecce (3-3). El gran protagonista de la segunda mitad de los años Cincuenta fue Lorenzo Bettini que encontró en Luis Pentrelli, ala derecha italo-argentino fichado en julio 1957, una digna ayuda. Siempre en la segunda mitad de los años Cincuenta, llegaron en Udine Piquè, Pantaleoni, Frignani, De Giovanni, Canella y Lindskog, el cual, antes de pasar al Inter con el entrenador Bigogno, no hizo extrañar a Selmosson. También debutó Massimo Giacomini (13 octubre 1957, 1 - 1 en casa contra el Milan), centrocampista que tenía una buena visión de juego y que jugaba bien, aunque un poco lento.
  
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Campionato 1959-1960: Lorenzo Bettini
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